parafraseando a Frida Khalo
Alas
para qué
las quiero
si tengo
pies
para
volar.
Espacio dedicado a compartir poemas, narraciones, crónicas, reflexiones, reseñas de la escritora Margarita Vázquez Díaz.
“NO
ES LA DEPRESION, SINO UN HORIZONTE QUE SE LEVANTA” DE DIANA FERREYRA
I
Veinticuatro
poemas con cuatro apartados que se conjugan en sus títulos, se hacen guiños de
continuidad, de enlazamiento a veces lúdico, a veces llama que se enciende
adolorida: “Reflejos noventeros Canibal…No es la depresión sino un horizonte
que se levanta”; como un “no te claves en la textura ¡escucha!”.
"Otra vez la
misericordia y sientes una quemadura en el pecho —ya no eres tú sino el retrato
que quiso tu padre / tu madre / quien te ama— la radioterapia no ardía tan
profundo. Buenismo // algo incómodo / pero sé que este dogma no romperá mis
muros / alzaré horizontes / y tendré árboles para tocar las nubes y —si se
puede— dormir en una constelación."
Diana
Ferreyra hace uso de sus herramientas, de su lenguaje poético, de sus metáforas,
de su transitar por diversos mundos y compartirlos porque así es su vibración:
extensa, va encontrando ecos que la
reflejan y que la aman y que la duelen. De eso nos da cuenta en sus
intensidades lingüísticas que develan su oficio en el campo de las letras,
donde el verso fluye en ritmos y silencios indispensables.
"Soy la
generación que perdió un brazo, ojos, que usa bastón para los vagones del
metro, papá y mamá nos mentían. Decían: hay paz / hay dinero / y libros. Pero
también fue la década del Prozac, (perdimos a Kurt Cobain) el final de la fría
guerra; (el dólar es el símbolo universal) de la tercera dimensión; (la vida
tiene plataformas) y diversas enfermedades. Empezamos a conocer el dolor."
La
conmiseración no está en su poética ¡No! Aquí la fuerza de sus versos estremece
por su contundencia.
"Yo fui maestra
Pokémon en un día que aumentaron el precio de medicamentos & libros &
cerraron las bibliotecas 14 por huelgas infinitas. Yo atrapaba seres de otro
planeta cuando éramos los niños del milenio esperábamos viajar a Marte o a
Venus para reencontrarnos con nuestros ancestros; & ansiábamos la cura del
cáncer para que nuestros vecinos nos acompañaran a jugar en la calle. Yo quería
un Wigglytuff para brincar en las nubes & la luna como conejo de la noche
era el indicado el elegido como la felicidad se elige con un ojo cerrado &
con la sorpresa en la madrugada."
La tarea de prologar esta obra de Diana Ferreyra es un abrir múltiples puertas, cada apartado va sorprendiendo ganando fuerza en este viaje por senderos de imágenes y metáforas que dan cabida a términos médicos: pregabalina,etc.
"No me salves la pregabalina hace lo suyo. No quiero tu consuelo he
vomitado en los pasillos del hospital el mar me condena ¿qué puedes hacer por
mí? Soy la segunda opción / plato / banquete / opción / caricia / B / no tienes
por qué salvarme puedo lidiar con los espectros olores fétidos & con la
sangre / también con el tramadol y el CBD puedo con la morfina y los espasmos
el dolor tiene mi nombre No me salves no hace falta."
La
poética de la escritora se nutre de su contexto interno y externo, lo estremece
y embellece y nos lo comparte y se lo agradecemos. Diría que nos da pistas
generacionales como cartas de navegación para adentrarnos en mundos
heterogéneos donde la poesía sigue siendo la vía para decir, para versificar el
tiempo, como lo hace ella.
"No quisiera
contarte cómo hay murmullos que se despiden de mí ni cómo los gatos ahuyentan
tus fantasmas Tú no me necesitas apenas puedes con tu espalda tu mente que es
un cactus o con tu alma que es bipolar. No quisiera contarte pero yo misma 29
estoy edificando mis palabras de acero & mi cuerpo transparente. Otras
personas te dirán cómo se levanta mi horizonte."
Se
mira en el espejo de la hoja en blanco que la refleja y brotan los versos, las
imágenes le brotan no desmesuradamente atropelladas, sino amorosamente depuradas
y construidas, en ese hacer va encontrando la manera de decir de aquello que la
vive. De aquello que le habla desde su propio ser donde su tiempo se conjuga en
todos los tiempos verbales, donde la policromía de medicaciones, estudios
radiológicos la han tomado de la mano para hacerla testigo para que diga de su
existencia, la de ella y la de la materia que la trasmuta y la tiene y la
destiene, donde el paralelismo de la existencia se hace poesía.
"Ojalá pudieras
reconocer mi cuello cual torre de soles aparecen en primavera & otoño &
germina en una concha de luz hay un olor a fuego & vainilla que desprende
de mi cutis."
Ahí
va la poeta en este viaje al arte infinito de las letras, no lo niega, lo mira
de frente y de soslayo, le habla y le dice
de su ser, le va develando que el camino sonoro de versificar lo y ver
sificar se es un horizonte que se levanta.
"Nadie me va a callar aunque la tierra devore mi intestino y me deja sin uñas / resucito en un pájaro después que las hormigas consuman mi piel. Nadie me va a callar aunque el cáncer golpee mi cadera / el polvo me construye / los cabellos y párpados crecen luego que encuentren mi cuerpo en una fosa de luz. Nadie me va a callar aunque K aparezca como lluvia y pierda el sentido de vivir / me convierto en su lágrima lo consuelo con una cobija de nubes. Nadie me va a callar aunque la soga decore mi cuello / y los coágulos broten en el pecho / caigo en una cama de flores y me levanto de las cuchillas empezar de cero no me es ajeno."
Margarita
Vázquez Díaz
¡EL PAYASO!
Cuando vine
a mi encuentro
cuando vine hacia mí
encontré que me esperaba
la niña que yo fui…
Nos abrazamos muy fuerte
nos dimos un beso
sonreímos ampliamente
y se difuminó.
Imagen; @Pinterest
Aprendí a querer a algunos de mis hombres en su ausencia
me gustaba imaginarlos surcando mares
venciendo vientos…
Aprendí a hurgarlos y descubrirlos en sus objetos,
en sus muebles, en el olor de su ropa,
en sus papeles, en sus revistas,
en sus diarios, en sus libros…
Amaba esa calma esa quietud que la abstracción
me proporcionaba al adentrarme en sus mundos.
Cartas, mensajes, dedicatorias…
Así aconteció con los varones de la familia
cuya ausencia la mayor parte del día se hacía contundente
cuando retornaban por la tarde o la noche
a demandar atenciones con su sola presencia.
Yo siempre tenía oportunidad en algunos momentos del día para
estar a solas
y transitaba sus huellas para saberlos
trataba de descubrir qué me ligaba a ellos.
Así fue con mi abuelo
Así fue con mi padre
Así fue con mi hermano.
Con las mujeres de la familia era diferente
ellas siempre estaban presentes, aunque no estuvieran
su cercanía y complicidades amorosas se tejían muy de cerca
o de lejos.
(mi hermano formaba parte de ese amor entrañable).
Así era
Así fue…
“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy
dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera,
y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada
vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una
boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla
con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide
exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.”.
“Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al
cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan
entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las
bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando
apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado
va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan
hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras
nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de
movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y
si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa
instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a ruta
madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”
Escuchaba embelesada ese “Capítulo 7” en una pequeña grabadora,
insertado se encontraba el casete que mi amado me había regalado con una
estremecedora dedicatoria… Estaba tocando
a mi amado, su entrepierna y su cabello rebelde… dibujaba su boca y una entrega
de amante nocturna me envolvía…
¿Qué era eso que me causaba estremecimiento? Preguntaba ¿Esa
prosa poética? ¿Lo que decía? ¿Cómo lo decía…? ¿Rememorarlo a él a través de
ese audio?
Cortazar se incrustaba en mis oídos, después se extendía como
lava candente por todo mi cuerpo, ya no era sólo su voz surgida de una
dimensión erotizada que me tocaba, mis labios estallaban y el casete era
repetido una y otra vez en una noche que vibraba. Y su mirada anhelante y su
boca generosa, humedeciendo mi cuerpo entero y a mi corazón enrojecido que
latía con intensidad. Era Cortazar, su voz lejana que se acercaba a mi búsqueda
para dirigirla hacia él, a mi amado “por un azar que no buscaba comprender”.
Sólo un hombre que ama o ha amado con tal intensidad podía
transmitir ese escalofrío, donde se conjuntaba un paralelismo entrañable de ese
capítulo 7 y el otro, el que me había susurrado al oído que Cortazar era
verídico, y yo volvía a ese embelesamiento con soberana voluntad pasional.
Antes de ese tiempo, todas las sugerencias para leer “Rayuela”
de tal o cual manera, con instructivo a la mano más bien me habían distanciado.
“Arrimarse por donde se pueda” era la consigna lúdica de
Cortazar, y me gustaba el juego de abrir páginas, saltarlas, leer fragmentos
hasta que quedaba irremediablemente atrapada, entonces quería saber más de esa
boca que libremente deseaba, y saber de su mirada en mi mirada; porque debía
pasar por mis venas, saber del porqué de la Maga y Oliveira, del ¿por qué? que
a mí me fuera surgiendo orgánicamente, para entablar ese diálogo con el autor a
través de su obra, y no la de quien pretendía alinear mi intuición y coartar
mis propios hallazgos.
“TORTUGAS Y CRONOPIOS”
“Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la
velocidad, como es natural.
Las esperanzas lo saben, y no se preocupan.
Los famas lo saben, y se burlan.
Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga,
sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga
dibujan una golondrina.”
Pero indiscutiblemente también estaban mis amigas y amigos
argentinos de años atrás y de siempre, con su tono melancólico de sureños
desterrados por un golpe militar.
Un conjunto de elementos guías que se encuentran en la
espléndida obra de este Gato Mago me remitía irremediablemente a ellos, las
noches de milongas y de mate, de pasta flora y pascualina, las noches de
confidencias de su activismo político, las noches de estudio compartido, nos
hermanamos con estos seres entrañables que siguen navegando con la bandera de
¡Hasta la victoria siempre!
Pero también lo encontré en la biblioteca de mi hermano que era
un gran lector, me llegó a compartir alguna narración que lo había impactado:
“El axolotl”. Me gustó la transmutación del personaje que observa y también es
observado y absorbido hasta quedar sumergido en la pecera, con toda una carga
de significados.
Ya en Morelia a mediados de los ochenta tuve un Deja vu al
condolerme frente a la jaula de un hermoso tigre, “está atrapado, encerrado en
una jaula, solo” me dije. El tigre a momentos me observaba, cuando su mirada se
acentuó en intensidad, pude ver que al otro lado de esas rejas estaba yo,
mientras él se paseaba tranquilo por su territorio, mostrando su esplendor de selva
entera.
Seguramente eso es lo que me atrajo de inicio.
Pero también fue la presteza de María Luisa Puga, mi maestra
inicial de narrativa ya estando en Morelia, que sabía ver cosas más allá de la
lectura y nos forzaba a que nos introdujéramos en aquello que no aparecía, pero
que ella sabía estaba en alguna parte del texto narrativo. Fue en esas que
Cortazar siguió llegando a través de sus cuentos.
“Toco tu boca…..”
Aunque la voz de Cortazar (con esa G atravesada magníficamente
en su garganta) le daba un tono diferente, ese acento en su habla creaba un
fabuloso fgansesargentino me cimbraba.
Oliveira, Morelli… y la Maga… disertar a la manera en que
Oliveira conminaba.
En “Rayuela”, los cíclopes son dioses en una lucha cuerpo a
cuerpo, y la mitología del amor se despliega en ritos y formas que cuestionan
la existencia, el juego que todos jugamos y, que inexorablemente se hace
presente aun en momentos de agonía.
“Y me basta deshacerlo todo para recomenzar…”
Su voz de fondo como quien escucha una pieza musical me alentaba…
No lo leí en grupo, me habría gustado degustarlo de esa manera, en alguno de
los 7 Talleres Literarios en los que me involucré, y debatir sobre los temas
planteados en “Rayuela”, como un “Club de la Serpiente” paralelo.
<Basándose en una serie de notas sueltas, muchas veces
contradictorias, el club dedujo que Morelli veía en la narrativa contemporánea
un avance a la mal llamada abstracción. “La música pierde melodía, la pintura
pierde anécdota, la novela pierde descripción” Wong, maestro en collages
dialécticos sumaba aquí este pasaje: “La novela que nos interesa no es la que
va colocando los personajes en la situación, sino la que instala la situación
en los personajes. Con lo cual estos dejan de ser personajes para volverse
personas. Hay como una extrapolación mediante la cual estos saltan hacia
nosotros, o nosotros saltamos hacia ellos. El K de Kafka se llama como su
lector, o al revés” Y a esto debía agregarse una nota bastante confusa donde
Morelli tramaba un episodio en el que dejaría en blanco el nombre de los
personajes, para que en cada caso esa supuesta abstracción se resolviera en una
atribución hipotética.>
Me gustó la manera en que fue introducida “Rayuela” en mis
sueños lúbricos, a partir de su capítulo 7, para fascinarme y explorar sus
caminos literarios tan diversos, tan metafísicos, tan surrealistas y poéticos.
Degustarlo para detenerse, para continuar, para perderse y volver a encontrar
esos guiños interminables que nos encuentran con la sensibilidad y transparencia,
de un ser que transita desde la distancia entre nosotros, los que ya lo sabemos
a nuestro alcance a través de su obra.
FLOR Y CRONOPIO
“Un Cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los
campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se
pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le
acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su
perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una
gran paz.
La flor piensa: «Es como una flor.» “.
En
2016 tuve la oportunidad de coordinar un Taller de Poesía Oral (muy peculiar)
con un grupo de mujeres en la comunidad indígena de Santa Fe de la Laguna. Les
comparto está experiencia de tiempo y espacio conectada a la Tierra Tierra…
I
Comentarios al proceso del trabajo de
las mujeres de Santa Fe de la Laguna, participantes en el Taller de Poesía Oral
para participar en el “14 Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas#,
en el que tuve que tuve la oportunidad de estar muy de cerca de su proceso
creativo. Y el cual culminó en una propuesta multimedia. Fue el broche de oro
que daría fin a un ciclo de 28 años como Investigadora en la Unidad Regional
Michoacán de Culturas Populares.
II
Saber
de mujeres en un tiempo y espacio que les posibilitó conjuntar sus
sensibilidades e intuiciones a partir de la lengua madre que les fue otorgada
en el tiempo de los saberes de tierra y agua, de viento y fuego… otorga la certeza
de un tiempo en que esta lluvia engrandece.
A lo largo
de un mes fui testiga del proceso de creación de poesía oral de un grupo de
mujeres (Olga Martha, Olivia, Lupita, Susana), integrantes del “Coro Tata
Vasco” en la comunidad indígena purhépecha de Sta. Fe de la Laguna, a través de
un “Taller Comunitario de Poesía Oral”.
Supieron
hacia dónde iría lo que del taller surgiera (hacia el concurso del “14º Premio
Nezahualcóyotl de literatura en lenguas mexicanas en Poesía Oral”, siempre y
cuando ellas estuvieran de acuerdo.
Las
resonancias del sonido de su propia lengua materna les iba dando elementos de
construcción sonora, donde la inspiración se encontraba al alcance de su mano y
de su voz: sonidos y visiones de ave, de viento, de lluvia y trueno. Entorno de
ensueño arbolado y recién llovido, faldones brillantes de colores luminosos, torres
pequeñas que resguardan los milagros y las veladoras; olores de leña, de
hierbas, de árboles frondosos. La oralidad poética se manifestaba en su voz.
III
Creo
que desde la primera sesión del Taller de Poesía Oral vislumbraron cuál sería
el alcance de lo que realizarían, elaborando un mapa oral (del cual yo tomaba
nota).
Pero
ni aun así había visto cuál era su visión de lo que realizarían, fue hasta la
2ª o 3ra sesión que me di cuenta cuando Olga, una de las participantes más
activa y propositivas, habló de la ceremonia (ritual) y el desplazamiento que
harían. Era una puesta en escena lo que estaban proponiendo (???), me pregunté
y les pregunté. Les volví a leer algunos puntos del manual que nos enviaron
sobre el taller en donde se resaltaba a la oralidad como una prioridad, y a la
creación de una poesía oral que no se desligara de sus propias raíces y
tradición, y bla, bla, bla. Todo esto para participar en el “14º premio
Nezahualcóyotl de literatura en lengua mexicana y poesía oral”.
Ellas
escuchaban silenciosas para estallar en carcajadas jocosas: “¿sólo eso es lo
que quieren? pues nosotras ya vamos más adelantadas”, dijeron.
III
No obstante,
reconocieron que el poema oral les brotaba fluidamente (Lupita Dimas transcribía
en su lengua materna lo que iban aportando todas). Cuando estuvo terminado el
poema venía otra parte del proceso: leer en su propia lengua para hacer la
grabación del poema colectivo que habían creado. Fue ahí que reconocieron que
era otra cosa leerlo[1], que les costaba un poco
de trabajo pero que lo repasarían en su casa para el día que se llevara a cabo
la grabación final.
Días antes
de la grabación nos reuníamos para acordar detalles, pero la concepción final
fue toda una sorpresa al ver el conjunto del mapa que se habían imaginado en el
inicio del taller. Y sí, comprobé que en cuestión de su lengua madre, de sus
costumbres, resonancias ancestrales y creatividad ellas iban más adelante.
Palpé
un proceso de oralitura entrañable, pude constatar en carne propia que la
lengua materna en Santa Fe de la Laguna tiene larga vida, porque ahí todas y
todos hablan purhépecha. Desde el más pequeño, hasta los muchachos y muchachas
que laboran o estudian y retornan a su lugar de origen. En la combi, en el
camión, en la tienda, en la taquería, en la calle, en la pequeña placita, en la
iglesia, en sus festividades tradicionales, en todo palpé un ambiente de
fiesta.
[1]
Por comentarios de las participantes nos mencionaron que son hablantes del
purhépecha como lengua materna, pero que nunca habían aprendido a leerlo y
escribirlo (la mayoría de ellas) Su aprendizaje de lecto- escritura fue del
español.
Señora Concha Michel
de largas trenzas color de tiempo
quisiera cantarle a la voz profunda
que surge de su garganta
y también al arcoíris
conque se viste usted.
Señora Concha Michel
apenitas si la conozco
y ya me tiene intrigada
el no verla por las tardes
¡tomando café!
Con sus ojos color cielo
¡tomando café!
Arcoíris en el cuerpo
¡tomando café!
Voz profunda en su garganta
¡tomando café!
Concha color de nácar
¡tomando café!
Chiquiño rayito de luz
sol suave
amoroso
de ojos verdes
y pelaje de arena
¿hasta qué dimensiones
extraordinarias te llevaba tu mirada
cuando se metía por un punto preciso de la barda del
jardín?
Yo lo único extraordinario
que veía era tu mirada atenta
tus ojos verdes que parecían no perder detalle
¿o acaso meditabas hermano extraordinario?
Gato magnífico
felino maestro del más acá
cuanto cariño me brindaste
cuánto cariño te brindé
¿Recuerdas cuando
caíste del cielo?
Seguramente en tus correrías de gato joven
tropezaste con una nube, ave o avión
que destanteó tu vuelo;
yo me encontraba arreglando algo en el jardín y tú
llegaste.
Te arrojé agua con la mano para que te fueras
pero noté que no podías emprender la huida
una de tus patas delanteras no te respondía
parecía zafada…
Te calme
(nos calmamos)
y pude cargarte para observarte más de cerca.
Te llevé con el Dr. Luis, el médico veterinario
de hace tiempo
te revisó cuidadosamente
dispuso sacar una radiografía
y ahí apareció tu pata fuera de su sitio.
Realizó pases mágicos junto con sus ayudantes
la inmovilizó y te tuviste que quedar en casa irremediablemente
la trajiste inmóvil por un tiempo;
mientras tanto ibas conociendo a los otros tres
integrantes
de mi familia gatuna.
¿Ya me habías escogido para caer aquí y no en otra
casa
Chiquiño amado?
Gato pelo del desierto
de cierto es que llegaste de tierras lejanas
tus ojos verdes de mirada profunda e intensa
te delataban
eras un gato joven aventurero ya no un cachorro.
Enseñaste a Mía a mantener una pata en el agua
mientras saciaba su sed.
También aprendió de ti a mojar una de sus patas en
leche
deslizándola como si fuera un cuenco
y así lamer unas gotas.
Complicado para ustedes
por las almohadillas que tienen en las patas
y sin embargo lograban paladear unas dulces gotas de
leche…
Y pasó el tiempo Chiquiño de saltos vuelos
otros gatos llegaron y se fueron
otros murieron
de esa suma y resta gatuna fuimos testigos…
Pasó más tiempo y llegó el tiempo de tu partida
poco a poco fuiste dejando de beber agua que era tu
delirio
te tuve que dar suero con jeringa para que no te
deshidrataras
después dejaste de comer;
incluso te acercaba tus golosinas favoritas:
algún pedacito de jamón pollo o pescado, pero nada;
entonces te molía tu comida y me ayudaba con una
jeringa para dártela.
Tú tratabas de darme ánimos para que no me preocupara
y hacías intentos acercándote a tu plato, pero sin
comer.
La doctora, recomendó suplemento vitamínico
y hubo que dártelo con la famosa jeringa para que no
te debilitaras
pero ya no querías nada, estabas harto…
Te hablaba, te acariciaba, te cepillaba y limpiaba tu
pelo
te sacaba al sol
pero sólo deseabas dormir.
Colocaba tus cobijas en un sillón
y te extendías cuando largo eras y dormías, dormías;
de vez en vez abrías tus bellos ojos
observando mis tareas
y el trajín de tus hermanos gatunos.
Estuve expectante
te sacaba cada tanto al jardín, cercano al sol que
tanto amabas
pero a medianoche noté más inquietud en ti.
Te envolví
te abracé
te hable
te canté
te acaricié suavemente
te di infinidad de veces las gracias
sin arrebatos.
“No temas irte mi felino hermoso
ve a donde tengas que ir…”
Acomodaste la mirada con tranquilidad gatuna
con los ojos serenos, y tus orejas-radares, altas y
atentas.
Penetraste en esa dimensión que tanto observabas
para dar el gran salto e ir más, más lejos
y partiste…
Moriste en el primer verano pandémico
en época de lluvia intensa como tú.
Al día siguiente cuando cremaban tu cuerpecito ya
enflaquecido
cayó un gran chubasco, chubasqueando mi alma también…
Ahora sólo tengo que extender la mano
cuando un rayo de sol entre por mi casa
para sentir tu calidez.
Imagen: "Mirada Gatuna", Adriana Azzolina Pinturas
Los huesos traen el frío de las montañas más altas
de los mares esplendorosos más profundos.
El frío es río que recorre la osamenta entera
para eternizarla…
El frío castañea los dientes
traspasa la carne
se mete en la médula
hasta nuestro tuétano
entonces hace visibles nuestros huesos
ahí están
sosteniendo la estructura que somos…
Andamios y través se conectan
embonaje perfecto
para no desmoronarnos
como arena del desierto…
Pero también es verídico
que los huesos son aéreos
nos elevan
nos transportan
nos hacen girar
para saber de su existencia.
Imagen: Luna Monreal, del Mural Gráfico Colectivo "A Un Año de la Pandemia".
I
Cuatro seres luminosos
abren una puerta de madera
para entrar a otra dimensión…
a esta
donde me encuentro yo.
II
Dimensiones paralelas
permiten transitar los lugares de siempre
con altura infinita
donde la música de las esferas
transmitida por poetas inconmensurables
vibran y estremecen estructuras de concreto
para derribarlas y ponerlas horizontalmente
a la altura de la tierra.
III
Esas dimensiones están lloviendo
Y yo, viendo…
En mi cabeza cada cabello piensa una cosa...
Huidobro
Como víboras
como serpientes
como hojas de árbol
se mueven
se mecen
se incendian
hacia arriba.
Luz intensa
electrificada
descarga de mil voltios
voltea mi cabeza
la tensa
hacia a un lado
hacia el otro...
Norte
Sur
Este
¿o este?
Duele mirar hacia abajo
duele mirar las heridas abiertas de la tierra
pero resulta necesario
palpar la tierra
caminar la tierra
observar la manera
en que va recogiendo sus pasos
para guardarlos en un féretro.
Necesario ser su pararrayos
durante un rato
durante un tiempo
y amarla con todas sus contradicciones...
Y ahora respirar
y retornarle
su intensidad electrificada.
Imagen: Le Grand Adieu. Leonora Carrington
pinteres.com.mx
steemit.com
Cuando se agazapa el sapo
Cuando
no salta
Cuando
se esconde de la luna
Y su
canto voluminoso
No se
escucha
El sapo
medita
Sobre
su salto
Sobre
su luna
Sobre
su canto voluminoso.
Cuando
se agazapa la luna
Cuando
no salta junto al sapo
Cuando
se esconde de ella misma
Y su
canto de luz
No se
escucha
Medita
el mundo en espera del salto de la luna
Y el
brillo nocturno del sapo.